- Aló? - contesté, mi voz se escuchaba un tanto ronca, la alergia de primavera tenía mi garganta destrozada. - Aló? - insistí, nadie contestaba al otro lado del teléfono, luego sentí un ruido, una voz, pero me fue imposible reconocer quién era el que había marcado mi número.
Ahora ya sé quién fue y la cobardía salió ganando ante un sueño de amor, querías hablarme y no te atreviste, no me gustan los que son así, lo siento, buscate una personalidad y luego puedes volver a llamar.-
Paz.
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