
Estaba lleno de personas apuradas, todos sabían su destino y yo recién me había dado cuenta del mio... o al menos así lo creía. Eran ya las ocho con quince, quedaba poco para partir. Caminé hacia el andén, mi vista estaba un poco nublada, mis pensamientos estaban en Marte, y a mi corazón ya no le quedaba algún sentimiento recíproco.
En ese entonces me sentía sola, pero creo que prefería estarlo, ese gusto a miedo que me quedó desde la última vez... no quería repetir algo así en mucho tiempo más. Pero a la vez detestaba estar sola.
Mi destino era lejano, mil kilómetros al sur y un poco más, vería a mi familia más querida. Eso me alegraba. Iría a visitar mi antigua vida, la que ya no me pertenecía. Quería ver cómo se encontraba, si tenía cambios o si es que todo estaba igual. Después de tanto tiempo, obviamente le tenía cariño. En ese momento ese era mi objetivo, recordar, visitar, compartir.
Llegué al anden treinta y dos, con destino al sur, subí las escaleras del bus, caminé por el largo y angosto pasillo, mi número era el veinte, faltaba poco para llegar. Las personas que ya se encontraban sentadas me miraban, no entendí nunca por qué lo hacían, ignoré, caminé.
En el veinte y uno había un hombre, luego lo vi mas detenidamente, era joven. Él, sería mi compañero de viaje.
Luego de unas horas ya habíamos hablado de mucho, y nos dimos cuenta de todo lo que teníamos en común. Es que uno siempre conoce este tipo de personas, perfectas, iguales a ti, cuando menos lo esperas. Ese día yo no esperaba nada, y él llego.
Nuestro destino era el mismo, bajamos del bus y pude sentir el frío viento del sur. Él me prestó amablemente su chaqueta. Un cosquilleo quería salir de mi estómago. Luego me invitó a tomar un café, accedí. Algo en mí me dijo que aceptara. Algo en mí dijo que él tenía algo especial. Desde la primera vez que lo vi. Una extraña intuición que seguí a ojos cerrados.
Ahora hablamos todos los días, ahora me abraza, ahora me besa, ahora me extraña. Ahora él es mio y yo soy suya, ahora mi vista está clara, mis pensamientos están en tierra y mi corazón tiene un sentimiento recíproco. Ahora no estoy sola, ahora estoy enamorada.
Paz.
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