sábado, 9 de octubre de 2010

a esperar.

Entonces me senté en la banca y esperé. Aún no sé bien lo que esperaba, pero esperé. Pensé que mi espera sería mas larga, pero el tiempo esta vez estuvo a mi favor.
Estaba yo un día miércoles sentada sola en una banca de la plaza, sin nada que hacer, sin nadie con quién hablar, cuando llegaste tú. Te conocí, me conociste y desde ese día no nos dejamos de ver, ni un día, ni un segundo.
Hoy de nuevo fui a esa plaza, a esa banca, a esperarte, porque confío en que llegarás a buscarme pronto.






Paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario