Estaba yo un día miércoles sentada sola en una banca de la plaza, sin nada que hacer, sin nadie con quién hablar, cuando llegaste tú. Te conocí, me conociste y desde ese día no nos dejamos de ver, ni un día, ni un segundo.
Hoy de nuevo fui a esa plaza, a esa banca, a esperarte, porque confío en que llegarás a buscarme pronto.
Paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario