jueves, 16 de diciembre de 2010

Contigo.

La oscuridad se hizo presente, la hora retrocedió. Me recosté y estaba suave, un poco tibio pero agradable. Las ganas de quedarse ahí eran infinitas. Pero la hora, ahora avanzaba. Y aproveché cada segundo porque sé que el tiempo tiene límites, que no soy totalmente libre, eso me mata. Quiero estar recostada aquí hasta que me canse, hasta que me duerma. Quiero seguir sintiendo éste aroma, quiero entibiarme la espalda y luego mirar el cielo estrellado, hasta que esté claro. Escuchar unos cantos lejanos, del viento, del viento de madrugada.
Aquí no tengo frío. Aquí podría estar siempre. Y es que me siento completa, feliz, y sin hacer mucho, sin hacer nada. Sólo estoy con los ojos en la nada, mirando hacia arriba, las estrellas y las sombras de los árboles.
Me estremezco, el claro cielo trae consigo la frescura, y me acurruco, así como cuando aún no llegaba al mundo, cuando era indefensa.
Ahora estando en medio de la nada, me siento así, pero tu compañía todo lo soluciona. No tengo frío, no estoy sola, estoy contigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario