miércoles, 20 de abril de 2011

Quiero estar en la cima?

Mi más profundo deseo era subir, escalar, crecer. Cualquier forma era aceptable para tocar las nubes. Entonces empecé a trabajar arduamente en mi sueño, dejé todo lo que de verdad quería de lado, mi familia, mis amigos, a mi mismo, pero como el fin justifica los medios, en ese minuto no me importó, casi no me percaté.
Entonces mi trabajo con el tiempo se empezó a notar, cada vez me sentía más alto, pero mi Corazón seguía quedando abajo. Traté varias veces de alcanzarlo y devolverlo a mi pecho, pero él insistía en quedarse con los buenos, abajo. Entonces lo dejé ahí, porque ya me elevaba demasiado y no podía seguir rogándole más, o sino yo podría descender y hecharía todo mi trabajo y mi esfuerzo a la basura. Entonces subí y seguí subiendo, sin Corazón, porque me había abandonado, se quedó en la superficie, pero de todas formas, subí, ese era mi objetivo.
Cuando llegué a las nubes, me impresioné, me encanté. Todos eran tan cultos, tenían todo lo que uno se podría imaginar, pero, luego de algunos días de haber llegado al paraíso, le pregunté a Juan Pablo por qué tenía esa expresión de tristeza si tenía todo lo que alguna vez quizo tener, entonces, Juan Pablo me respondió, "todos los que hemos llegado hasta aquí, tuvimos que dejar nuestro corazón allá abajo, en la superficie". Fue ahí cuando me di cuenta que había cometido el peor error de mi vida, dejé todo, mi novia, mi familia, por el sueño de ser el mejor, algo que nunca pude lograr allá arriba.
Intenté encontrar la manera de bajar de nuevo, y con un trabajo de hormiga, como el que hice para subir, logré bajar. Poco a poco mis seres queridos perdonaron aquella manera de ser tan impropia que tuve, poco a poco tuve de vuelta mi Corazón, y fui realmente feliz de nuevo.


Paz.

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