Mientras tú, me escuchas, me aconsejas, y por dentro, sí, muy dentro, lloras conmigo. Yo, lloro por el tonto amor que perdí; tú, lloras por el amor que tienes al frente, y que quieres conseguir.
Que tonta he sido en no ver lo mejor y peor para mi, pero en verdad, no es ese el problema, el problema es poder olvidar, una palabra que no cuesta nada decirla pero si mucho practicarla.
De verdad, muchas gracias.
Paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario