Está soleado, cuántos días de verano he pasado ya a tu lado? y no me canso. Te conocí un día inesperado para mí, era el fin del verano, sí, aún lo recuerdo, tu mirada se cruzó con la mía y hasta hoy no se separan. Sé que estás lejos, no puedo verte, no puedo tocarte, no puedo sentirte, pero si puedo recordarte, amarte y extrañarte. Mientras estoy aquí en la arena recostada y los niños juegan cerca del mar, yo, cierro mis ojos y logro ver imágenes de nuestro pasado, las veo, las recuerdo y me emociona saber que nunca me dejarás. No te vayas nunca, no me abandones; sé que físicamente no estás ahora conmigo, pero tu alma yo la tengo, tu corazón está en mi mano y ni el destino ni la suerte se pueden interponer en nuestro camino que ya hemos construido y que estamos por terminar, tú estás ahí, un poco más arriba que yo, revisando cada milímetro para que nuestro amor no tenga desperfecto y así podamos un día alcanzar nuestro cielo, al que tú ya llegaste y que ahora a mi me toca disfrutar. Vivamos en el en paz, vivamos como siempre quisimos, es hora de aprovechar las vacaciones de la vida que Dios nos da. Ven a buscarme pronto, que esta tortura ya no la soporto, creo que extrañarte más no puedo, por eso te escribo esta carta, para hacerte saber mi delirio.
Está soleado, cuántos días de verano he pasado ya a tu lado?...
Paz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario