domingo, 27 de junio de 2010

Ilusión, desilusión.

Todos vivimos de la corta, cierta y vital palabra: ilusión. Qué pasaría si un día esa palabra dejara de existir? Creo que no podríamos vivir. Como una rosa, nos marchitaríamos. No existirían los sueños, los proyectos, las esperanzas; qué sería del anhelado futuro?. Si esa palabra no estubiera en el diccionario muy pocos valientes seguirían de pie, batallando contra el destino que a veces no nos entrega sus mejores jugadas. No estaríamos luchando por algo sin un objetivo final, por alguien, o por nosotros mismos.
Sin las ilusiones rotas no creceríamos como personas, no maduraríamos, no entenderíamos que la vida no sólo tiene cosas dulces sino que también tiene amargas. No saldríamos de nuestra burbuja, de nuestra perfecto cuento de hadas, si no existiera el enemigo de la ilusión. En fin, creo que la palabra desilusión nos hace más fuertes, nos hace aprender, comprender por qué no siempre todo es como deseamos, como planeamos, pero también hay que tener cuidado y saber emplearla, que nos puede derrocar la vida y peor aún, destrozar el corazón.




Paz.

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