sábado, 26 de junio de 2010

Escribir.

Escribir es lo que más me gusta hacer, lo descubrí por casualidad un día y desde ahí no he parado. Me hace sentir tan bien, me desahogo haciéndolo, y, aunque sé que soy una de las miles de personas que escriben, que no soy tan buena, que escribo cosas tristes y solitarias, me gusta, me encanta. Por lo mismo me gusta conocer personas por msn, escribiendo. Creo que uno a través de la pantalla se muestra tal cual es, sin verguenza de hacerlo, incluso, nos podemos conocer más de lo que nos conoceríamos en vivo y en directo.


Él nunca supo por qué lo hizo, simplemente, lo hizo. Venció su timidez, su indiferencia respecto al tema y tomó prestado un contacto de su amigo; sí, ese día él se encontraba con su amigo en casa. Mientras su amigo miraba la televisión, él se encontraba en el computador. Ambos tenían sus msn online. De pronto, apareció una ventana en la derecha de su pantalla, a él algo de aquella fotografía de presentación le llamó la atención e hizo clic para ver quién era, pero no la conocía. Tomando en cuenta eso, la agregó, un sexto sentido quizá le dijo que lo haga. Ella sin obviamente conocerlo, lo aceptó en su pequeño espacio y le dijo: "hola". Así comenzó todo, y desde aquel día no pararon de conocerse, aconsejarse y sin darse cuenta a necesitarse, sí, se necesitaban, se extrañaban, aunque no se conocían físicamente ellos sabían que desde ese primer "hola" todo había sido especial, diferente. Pasaban horas y horas hablando, y un día, ambos se dieron cuenta que se habían enamorado. Nunca se habían visto las caras pero sí se conocían, él sabía que a ella no le gustaba el color rosado y ella sabía que a él no le gustaba el ketchup, él sabía que ella se levantaba despeinada y ella sabía que él despertaba pensando en verla.
Un día ellos decidieron verse, se pusieron de acuerdo con el día, la hora y ambos se sentaron expectantes hasta que llegase ese momento. Bajo el farol azul a las cinco de la tarde se encontraron, y lo siguiente, no estaba planeado. Ella lo miró con sus ojos café cristalino y le dijo: "hola", igual que la primera vez que se conocieron pero ahora no era escrito, sino que con su propia voz, él contempló a la mujer que sin haber visto nunca, amaba mas que nada, mas que nadie y sin responderle el saludo, la besó.



Paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario