miércoles, 8 de septiembre de 2010

Fobia.

Avanza, pero no sé qué es. Está oscuro, no puedo ver. No sé dónde estoy, desperté hace un rato y estaba aquí, encerrada. Todo es mas negro que el mismo negro, todo se mueve y estoy sola. Grito. Nadie escucha. Nunca nadie escucha. Por favor ayúdame. Alguien ayúdeme. Tengo miedo. Estoy sola, está oscuro, todo se mueve. No sé dónde estoy, ¿dónde me llevan?.
El aire se acaba, mi desesperación es tanta, que ya no siento miedo, no siento nada. Llevo horas, quizá hasta un día, y esto se sigue moviendo... ¿a dónde? no lo sé, esto me aterra. Ayúdame.
Luego de tanto, esto se detiene. Siento unos ruidos, quizá unas voces, se acercan, cada vez mas, y mas, un ruido interrumpe mi concentración, veo una luz, lo negro se vuelve gris, lo gris se vuelve blanco...
El despertador marca las 6.45, estoy atrasada. Despierto de golpe, con miedo, con adrenalina, estaba encerrada, quizá secuestrada, pero sólo es una pesadilla, nada mas que una simple pesadilla. Miro el techo blanco. Cuento hasta tres. Me levanto.



Paz.

2 comentarios:

  1. No hay nada peor que sentirte encerrada y desesperarse (peor aún si eres claustrofóbica como yo), y también la incertidumbre de no saber a donde te lleva todo.
    Pero no hay mejor alivio que saber que todo fue parte de algo surreal, inexistente.

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